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A pesar de que la teoría cuántica ha estado en el corazón de muchas ramas de la ciencia desde su evolución a principios del siglo veinte y dado que los procesos cuánticos son la base de toda la química, no fue sino hasta hace poco que los investigadores empezar a explorar los procesos cuánticos en biología y en el cuerpo humano.

Hay un número de circunstancias biológicas que no pueden explicarse con la bioquímica actual y los modelos físicos de cómo funcionan los organismos vivos. Por ejemplo, no hay explicación convincente para la sincronía precisa de movimiento que ocurre en grandes bandas de pájaros o escuelas de peces. En algunos tipos de peces, escuelas completas parecen tener “una sola mente”. Pueden presentir la ofensiva del predador y tomar acción evasiva no individualmente, pero coordinada como grupo verdaderamente enorme. O pueden espontáneamente formar una bola gigantesca para mantener alejados a los predadores. Si el grupo se dispersa, una vez pasado el peligro los peces sin esfuerzo alguno y casi instantáneamente se vuelven a formar en grupo. Tipos de comunicación conocidos, tales como vista, o sonido no puede explicar esta simultaneidad de comportamiento. Parece como si el pez gozara de un “sexto sentido” que estuviera guiando sus movimientos o estuviera sujeto a algún campo que lo estuviera ayudando a coordinar su comportamiento. ¿Podría una descripción cuántica de biología explicar este comportamiento?

Grandes bandas de pájaros actúan de manera similar inexplicable. No es raro para una bandada de aves aumentar a más de 100 000 pájaros, y aún poder cambiar de dirección casi instantáneamente. Las bandadas son capaces de volar a distancias extremas para volver exactamente al punto de partida repetidamente, año tras año. No parece haber un “líder” constante en una bandada guiándolos en dirección de vuelo al resto del grupo.

Aumenta la evidencia de un sinnúmero de investigaciones matemáticas en el área de conducta o comportamiento coordinado que se concentra en el modelado del movimiento o locomoción de individuos en un grupo extenso (ejemplo, de pájaros en una bandada) por una serie de reglas. En un número de casos, los programadores han podido codificar las reglas de acciones individuas en un ordenador y recibir información que simula la acción observada del grupo coordinado. Por interpolación, los matemáticos sugieren que el comportamiento de una bandada puede explicarse formulando unas reglas simples por separado para los pájaros, tales como “no te arrimes mucho a otro pájaro”, o “mantente a cierto ángulo del otro pájaro”. Sin embargo, estos modelos no pueden explicar porqué y cómo las bandadas de pájaros se forman en primer lugar, y cómo logran llegar a su destino específico ¿Decide súbitamente un solo pájaro formar una bandada y los otros se le unen? ¿O hay alguna acción colectiva a un preciso momento? ¿Cómo se decide el rumbo final y cómo se navega hacia éste? Debe deducirse que, y aunque estos modelos computacionales ayudan a explicar cómo se llevan a cabo estas acciones, son incapaces de explicar porqué este fenómeno biológico ocurre en primer lugar.

La teoría biológica actual no está muy bien clara sobre cómo y porqué funciona el cuerpo humano básico. Por ejemplo, no puede explicar aún satisfactoriamente cómo el cuerpo humano funciona como objeto generador de energía. Las especies de sangre fría parecen obedecer el Segundo Principio de la Termodinámica, pero no las especies de sangre caliente. El calor está supuesto a disiparse de acuerdo a ciertas reglas, y manteniendo el calor del cuerpo dentro de 1 grado C no es una proeza de término medio, especialmente considerando que el número de células en el organismo y el amplio espectro de temperaturas externas el cuerpo está sujeto.

Tampoco es particularmente satisfactoria la interpretación actual de cómo funciona el sistema nervioso humano. La opinión de hoy es que las neuronas son como interruptores de encendido/apagado, y los nervios son cables conectándolos. Por lo tanto, el cerebro puede compararse con un ordenador. Sin embargo, si el sistema nervioso se preocupara solo con los iones y la transmisión de señales electroquímicas, definitivamente se hubiera formado como una unidad continua. En lugar de eso, el sistema nervioso es discontinuo, más bien como una colección de fibras finas esparciéndose por todo el cuerpo pero no totalmente conectadas a todas partes.

Se han hecho muchos estudios de investigación que tratan de ver de cerca estas fibras y atentan a conectar las vías a través de fibras a regiones del cerebro. Se sugiere que el sistema nervioso debe trabajar vía transmisión neuronal a distintas velocidades, variando de acelerado a lento de manera que se relacione con el diámetro del axón regulador. Sin embargo, esto haría cualquier acción casi imposible de coordinar. Cualquier persona que haya observado una bailarina o una gimnasta olímpica puede ver que tales actividades requieren altos niveles de precisión y flexibilidad extrema de movimiento a velocidades sorprendentes. ¿Podría este nivel determinado de precisión acompañado de velocidad ser controlado por un número de interruptores de encendido y apagado? O ¿podría la naturaleza discontinua del sistema nervioso ser mejor descrita en términos de un sistema cuántico capaz de transferir información instantánea vía campos? Si la estructura del cerebro, sus cavidades, orientaciones y zonas relacionadas con los líquidos son consideradas junto con las cargas activadas por el sistema nervioso, es bastante fácil ver que todos los elementos necesarios están presentes para activar un sistema de campo complejo.

Estos ejemplos, y numerosos otros, nos llevan a la conclusión que la modalidad de ver los organismos vivos no es completamente satisfactoria, por lo tanto se requiere una metodología más unificadora. Muchos investigadores están buscando respuestas holísticas y mecanismos de campo cuántico para explicar el fenómeno que la bioquímica no puede hacer. Estas incluyen la de Rupert Sheldrake y su teoría de campos morfogenéticos y la de William Tiller de intento directo. La mayor parte de este estudio aunque es riguroso, no es ampliamente aceptado por los investigadores convencionales. Los cambios de modelo o paradigma se toman tiempo y Fraser y Massey están entre aquellos que creen que estamos en el centro de un cambio mayor en cómo vemos el cuerpo humano y lo que éste significa para la salud. En las secciones siguientes mencionaremos el trabajo de un número de investigadores quienes han contribuido enormemente en este campo.

Transferencia de información no local

Un gran número de trabajos en física han demostrado que las interacciones no locales no solo son posibles, pero son características fundamentales del mundo subatómico. En pocas palabras, esto quiere decir que las dos cosas (como las partículas subatómicas) pueden interactuar instantáneamente la una con la otra aún estando separadas. Y, no importa si están separadas por nanómetros o por ¡año de luz! Este fenómeno es también llamado “el enmarañamiento cuántico”. Un ejemplo envuelve dos partículas creadas juntas. Cuando una partícula tiene un espín “up” (positivo) la partícula pareja debe tener un espín “down” (negativo). Sus atributos son correlacionados. Así que midiendo una partícula, los físicos saben algo sobre la otra. Si las dos partículas son separadas y cuando el espín de una partícula es medido, el otro debe instantáneamente ajustarse él mismo de acuerdo para mantener la relación de espín. Tales “acciones instantáneas a distancia” desafían las leyes de física clásica, puesto que parece implicar que alguna clase de información ha viajado entre partículas a gran velocidad mucho más que la velocidad de la luz, lo cual es el límite superior de movimiento de acuerdo a las leyes de la física.

La pregunta sobre “comunicación” más rápida que la luz empezó en realidad a ser explorada cuando Einstein cuestionó las leyes fundamentales de la teoría cuántica en los años 1930. Su opinión sobre la teoría cuántica desarrollada por Niels Bohr y otros, ahora medio ampliamente aceptado de ver la teoría cuántica, era incompleta y necesitaba ser mejorada una vez en su futuro. Junto con Boris Podolsky y Nathan Rosen, en 1935 Einstein propuso un experimento mental que luego fue conocido como la paradoja EPR (iniciales de los tres científicos). No explicaremos aquí el experimento mental, pero vale decir que captó la atención de muchos científicos, quienes atentaron probar que “la acción a distancia” (no localmente” era o no posible.

En 1982 un grupo de investigadores llevó a cabo en París un experimento asombroso, dirigido por el físico Alain Aspect. Este experimento ambicioso, basado en la paradoja EPR y una ley de inigualdad derivada por John Bell, verificó la ley de enmarañamiento cuántico e interacciones no locales. El resultado de los experimentos de Aspect demuestran claramente que las partículas subatómicas una vez acopladas y luego separadas continúan aún su conexión a algún nivel fundamental. El experimento más reciente dentro del enmarañamiento cuántico, fue reportado en junio del 2003, edición de la revista New Scientist, llevado acabo por científicos Austriacos y dirigido por Marcus Aspelmeyer. Exitosamente enviaron fotones enmarañados a lados opuestos del río Danubio sin el uso de fibras ópticas. Cada año aparece más evidencia científica que apoya la teoría sobre la interconexión cuántica del universo.

David Bohm y su estudiante investigador, Yakir Aharonov llevaron a cabo un experimento en 1959 que apoya este concepto. Descrito ahora como el efecto Bohm-Aharonov, encontraron que en ciertas circunstancias, los electrones son capaces de sentir la presencia de campos magnéticos cercanos, aún cuando están viajando en regiones del espacio donde la fuerza del campo es cero. Este ejemplo de la interconexión cuántica y otros dirigidos por Bohm para desarrollar su teoría de “orden implicada” en el mundo de la materia, y por extensión, en los sistemas biológicos. Esta orden implicada es una unidad subyacente fundamental que se difunde por el mundo material y conecta toda la materia.

 

Investigaciones recientes prueban que los procesos cuánticos en el cuerpo humano, además de los procesos electromagnéticos pueden explicar la naturaleza de la fisiología que ha desconcertado por mucho tiempo a los biólogos. Un fenómeno electromagnético que está siendo explorado es la emisión de luz desde las células del cuerpo o biofotones. El catedrático Fritz-Albert Popp, vicepresidente de International Institute of Biophysics (Instituto Internacional de Biofísica) ha sido pionero en el estudio biofotónico.

En 1976, Popp y Ruth desarrollaron un equipo experimental muy sensible que pudiera medir las emisiones extremadamente débiles (400 a 800 nanómetros) de luz en las células humanas Ellos acuñaron el término “biofotones” para expresar los orígenes biológicos y el carácter cuántico de esta radiación. A partir de este descubrimiento, evidencia experimental de sonido ha sido publicada para demostrar que el ADN es una de las fuentes de biofotones, y que hay una estructura en el campo biofotónico. Es más, hay evidencia que apoya la idea que los biofotones son responsables de desencadenar algunas reacciones bioquímicas en y entre las células. El grupo científico Popp también ha registrado medidas de biofotones del cuerpo humano entero por un periodo de meses. Estas medidas revelan que el campo de biofotones refleja todos los ritmos biológicos como también la simetría izquierda-derecha de los puntos correspondientes en el cuerpo en las personas saludables.

Cyril W. Smith, un ingeniero y físico biomédico británico ha estado llevando a cabo experimentos en esta área desde los años 1970. Su trayectoria como conferencista en electrónica e ingeniería eléctrica le ha llevado a desarrollar técnicas de radiestesia, específicamente para investigar radiaciones y campos electromagnéticos “imperceptibles”. Desde 1973, ha dirigido estudios de interacción de campos electromagnéticos coherentes con sistemas vivos y materiales biológicos. Él concluyó que los sistemas vivos producen un patrón característico de frecuencias como una expresión de sus actividades electromagnéticas. Estas frecuencias son lo suficientemente fuertes para inducir la sincronización observable en renacuajos en la presencia de luz amarilla. Smith propone la biocomunicación entre organismos en la presencia de luz y un campo débil eletromagnético. Él sugiere que esta transferencia de información no vista, se lleva a cabo por sistemas macroscópicos basándose en un intercambio de fotones en la presencia de potenciales vectores magnéticos. Su teoría tiene vínculos claros al concepto de biofotones de Popp.

Matti Pitkanen, un físico Finlandés de teoría ha propuesto que muchas leyes de la física cuántica se pueden aplicar a los sistemas biológicos. Él sugiere que la transferencia de información en biología tiene lugar en las vías superconductoras, y que los electrones y fotones son los transportadores de esta información. Este trabajo fue apoyado por experimentos hechos por Freeman W. Cope en los años 1970. Cope produjo un trabajo fundamental conectando la física y la biología, y desarrolló una teoría de estado sólido de procesos biológicos. Él dedujo que la actividad en las células no es solo electroquímica, y analizó la función celular como si los orgánulos fueren semiconductores tridimensionales. Su teoría sugiere que todas las estructuras dentro de la célula pueden considerarse que se hallan en un campo en el cual hay interacción constante entre todas las partículas subatómicas, no solamente entre las cargas de electrones. Cope publicó un escrito en 1978 demostrando que los ácidos nucleicos hidratados o melanina seca producen sonidos de frecuencia baja en medidas de conductividad eléctrica cuando se exponen a campos magnéticos a temperatura ambiente. A partir de esto, concluyó que la superconductividad, análoga a la superconductividad en metales a bajas temperaturas, estaba ocurriendo en sistemas vivos en la presencia de campos magnéticos. Su perspectiva global es que las vías superconductoras juegan un papel controlador en las funciones biológicas.

Estos científicos y otros más que hubiéramos podido mencionar, parecen pensar desde esta misma perspectiva que existe algún campo o energía controlando los sistemas biológicos fuera de o además de los sistemas físicos y bioquímicos. Las investigaciones de Peter Fraser alcanzan la misma conclusión. Después de casi veinticinco años de investigación, Peter Fraser ha acumulado evidencia de cómo un campo electrodinámico cuántico, el cual él llama el campo del cuerpo humano, es la base y controla las actividades bioquímicas del cuerpo. El ha trazado o hecho un mapa de la “estructura” del campo del cuerpo, detallando las características de los Energetic Drivers, Integratos y Terrains. Su modelo revela cómo el campo del cuerpo en general está compuesto de subcampos que se forman junto con el feto y se desarrollan como órgano y desarrollo de sistemas orgánicos. Él ha descubierto vías de información detallada en el campo del cuerpo relacionadas con una multitud de procesos fisiológicos específicos. Su teoría es un puente verdadero entre la biología y la física, y tiene ramificaciones importantes para explicar cómo el cuerpo tanto pierde como recobra su salud Si desea tener más información sobre las investigaciones de Fraser puede leer el libro The Unturned Stone (La piedra sin voltear)

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Ananthaswarmy, A., (2003), "Entangled photons dance across the blue Danube ,"New Scientist, junio 28. 15.

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Harry Massey and Peter Fraser Founders of NES
Harry Massey and Peter Fraser Founders of NES